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Lunes 6 de Noviembre del 2006. Pancito Fresco #962 Categoría: Reflexión ¡No te acerques demasiado¡ (Parte I Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que le son detestables:
Hacer el bien Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que le son detestables: los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, el falso testigo que esparce mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos. Proverbios 6:16-19 Quisiera presentarles una serie de consejos prácticos para formar un equipo de compañeros de viaje capaces de ayudarnos a avanzar en las sendas de Dios durante nuestro corto peregrinar por la vida. En vista de que el espacio no me permite hacerlo de una sola vez, lo haré en varias semanas. El primer consejo que nos ofrece el sabio autor de proverbios tiene una connotación negativa y nos advierte que clase de persona no puede ser candidata a integrar nuestro equipo. Eso no significa que esta persona no le importe a Dios. Desde luego que le importa y debemos aprovechar cada oportunidad para tener contacto con ella de una manera positiva; debemos de ser amables y serviciales, debemos amarlos y encaminarlos con paciencia hacia el amor de Dios y el evangelio de la gracia. Pero no son las personas que debiéramos invitar para que caminen la vida junto a nosotros. ¿Cómo son estas personas? Son los hombres y mujeres que exhiben las características descritas en Proverbios 6:16-19. Si descubrimos cualquiera de estas características en una persona, debiéramos ver luces rojas que nos advierten del peligro. Repito: no significa que debamos considerarlas de poco valor para nosotros o para Dios; si quiere decir que nunca debemos permitirles que sean de influencia en nuestra vida. Veamos estos rasgos con un poco más de detenimiento. En primer lugar el texto nos dice que debemos de evitar una relación cercada con cualquiera que tenga ?ojos altaneros?. Se refiere a alguien con actitud de superioridad, alguien que dice aunque sea con la mirada: ?Yo valgo, tú no. Yo soy un ganador, tú eres un perdedor. Tengo un título, tú eres un desertor. Soy un profesional, tú eres un obrero. Soy hermosa, tú eres común. Yo estoy casada, tú eres soltera. Soy una mujer con una carrera, tú eres madre y ama de casa. Soy espiritualmente maduro, tú no lo eres?. Cualquiera de estos pares se pueden invertir; los ojos altaneros pueden mirar en ambas direcciones. Esta arrogancia se denuncia frecuentemente en las Escrituras y aquel que la ostenta recibe una fatídica predicción para su futuro: ?Al orgullo le sigue la destrucción; y a la altanería, el fracaso?. (Proverbios 16:18) ¿Quieres amigos destinados a la destrucción? ¿Compañeros de ruta destinados a fracasar? Apártate de las personas con ojos altaneros. No permitas que su visión de la vida tiña tu visión, ni que su futuro sea el tuyo. Continuaremos la próxima semana? Buenos días, Jorge Taylor H. |
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